El Amar Al Ser Amable

POR: EDUARDO MASSÉ

Cuando pienso en una persona amable, me imagino a alguien que sonríe, que es simpática, muestra empatía hacia los demás, ayuda, es agradable… todas esas cualidades nacen de manera natural y espontanea sin ningún tipo de interés o intención de conseguir algo.
La definición de la palabra amabilidad es “calidad de amable”, y una persona amable es aquella que “por su actitud afable, complaciente y afectuosa es digna de ser amada”.

Tiene su origen etimológico en el latín, concretamente podemos exponer que toma como punto de partida lo que es el verbo amare, que es sinónimo de “amar”, y el sufijo idad, que es equivalente a “cualidad”.

Cualidad de amar.

Cuando una persona es amable suele tener mejores relaciones interpersonales, pues tiene una actitud pacífica, muestra respeto por los demás, disfruta lo que hace, tiene un gran dominio de las emociones, es servicial y confiable, su cara refleja alegría y no ira.

Para cultivar la amabilidad se necesita trabajar una serie de pensamientos positivos, como la alegría, el afecto, la confianza, seguridad y aceptación. Seguro en tu día no faltarán oportunidades en que puedas ser amable con algún familiar, con alguien de tu trabajo o alguien en la calle, no tiene que ser necesariamente alguien conocido, ser amable no cuesta nada. Que mejor que poner el ejemplo nosotros mismos.

La psicóloga Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California afirma, tras diferentes estudios, que los actos amables crean en nuestra vida cotidiana un mayor sentimiento de felicidad.

En el 2009, la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, establecía que incentivar en los niños valores como la amabilidad hace que crezcan más felices.

La amabilidad es un claro exponente de grandeza de espíritu, es una forma habitual de ser que también tiene el poder de sentirnos mas felices pues ayuda a la segregación de serotonina que es un neurotransmisor que nos ayuda a combatir la depresión, regula el sueño, el apetito, sexualidad y humor, también se segregan endorfinas.

Ahora te voy a pedir que recuerdes cuando iniciaste una gran amistad o una relación de pareja; recuerda como era esa relación: sus caras, sus llamadas, sus salidas juntos al cine o de compras, a visitar a la familia… recuerda y pregúntate ¿Acaso la amabilidad influyo como pieza clave en esa unión?

En una relación de amor la amabilidad se manifiesta por si sola, no hay que pensar mucho en ser amable, simplemente nace y se demuestra.
La amabilidad implica igualdad, cuando alguien es amable, los demás buscan ser amables con esa persona.

Hay muchos cuentos de los antiguos ofreciendo amables consejos a otros. Hay uno en especial sobre un hombre llamado Wu Qianjin de la Dinastía Ming (A.D. 1368 – 1644).

Wu era un hombre fuerte y agresivo que practicaba las artes marciales. Si alguien se le atravesaba, él inmediatamente se desquitaba con puños. Les arrebataba a otros sus propiedades y dinero a voluntad, y todo el mundo le temía.

Un día caluroso, ascendió a una terraza para refrescarse. Ya había varias personas allí cuando vieron a Wu, todos estaban aterrorizados y huyeron, excepto por un solo caballero anciano.

Wu le dijo al anciano en un tono amenazante, “Todos han huido. Solo tú no te has movido. ¿Acaso no crees que mi habilidad en las artes marciales es formidable?”

Consejo Amable

“Estás perdido y no caes en la cuenta de los errores de tu proceder”, contestó el anciano.

“Tus padres te criaron esperando que te convirtieras en una persona que beneficie a su país. Pero, como un experto de las artes marciales, no das ningún pensamiento en cómo contribuir a tu país. En vez, estás resignado a ser un patotero. El país tiene de menos una talentosa persona. ¡Qué pesar!”.

Wu se sintió muy avergonzado.

“Todos dicen que soy una mala persona, así que yo también me considero malo. Tus buenas palabras hoy son como los sonidos de las campanas mañaneras y los tambores nocturnos, que de repente me despertaron", dijo llorando.

“Pero he sido malo durante tanto tiempo. Como una luna eclipsada que ya es difícil volver a estar redonda, aunque yo quisiera enmendar mi vida. ¿Podré convertirme en un verdadero caballero?”

El viejo contestó “Si de verdad cambias tu corazón y mente, y cultivas tu carácter para ser una persona buena, ¿cómo no vas a poder triunfar?”

Desde ese momento Wu Qianjin cambió sus costumbres. Comenzó a servirle a su país y luego se convirtió en mariscal delegado del ejército. Era muy respetado y apreciado por su mando profesional y amor hacia la comunidad.

Hay un dicho antiguo: ”Es humano errar, pero no hay mayor virtuosidad que en aquél que corrige sus errores”.

“No hables demasiado acerca de la amabilidad del hombre, o de qué tan bueno debe ser, sólo sé así”. Marco Aurelio

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