La Ciencia De La Compasión Te Ayuda A Crecer

Hace poco terminé de leer "La Cura Amable" de la psicóloga Tara Cousineau… y en base a esto y sustentado por mi experiencia y estudio desarrollé este tema…  

¿Alguna vez has sentido que tu corazón se abre de par en par cuando ves el sufrimiento a tu alrededor? ¿Te emocionas cuando ves las noticias? ¿La negatividad se abre paso en las conversaciones diarias con y de los demás?

Luego también está tu propio rincón del mundo. ¿Alguna vez has quedado atrapada por el hábito de "compararte y desesperarte?" cuando parece que otros sencillamente lo tienen todo controlado? ¿O te encuentras tan ocupada o estresada que dejas de prestar atención a las cosas que realmente importan o te dan alegría?

Bueno, pues bienvenida a la humanidad, cuando caigas bajo el hechizo del miedo, ansiedad y el abrumarte, podrás apartarte y despertar del trance de la negatividad a través de prácticas de bondad y compasión.

Esto no se trata solo de ser bienhechor. Es mucho más. La bondad hacia ti y hacia los demás tiene beneficios tangibles. La ciencia moderna está demostrando sabiduría antigua: la bondad enciende una infusión de amor fisiológico y emocional que despierta a tu instinto de compasión, desde cambiar las redes neuronales en tu cerebro, dispersar la empatía a través de tus redes sociales, hasta abrir tu corazón a una profunda alegría. Algunos incluso dicen que es esencial para la supervivencia. Puedes reavivar la bondad desde adentro hacia afuera.

Las siguientes actividades ponen la amabilidad en el centro de tu conciencia y pueden generar una espiral ascendente de emociones positivas, conexiones significativas y bienestar general:

  1. Recuerda lo que es recibir amabilidad.

Te invito a convertirte en una "guerrera bondadosa". El proceso comienza simplemente pensando en lo que la bondad significa para ti. Considera tus propios pensamientos, sentimientos, imágenes y aspiraciones. Saca un diario y completa este ejercicio de reflexión:

Recuerda al menos tres instancias cuando experimentas bondad. Estos podrían ser momentos en los que tu instinto de bondad te hizo anular dudas y mostrando cuidado o preocupación por el bienestar de los demás. Podrías incluir momentos en los que recibías amabilidad o cuando eras testigo de alguien más que ponía el amor en acción. Incluso podrías incluir historias de bondad en las que hayas oído y que se te han quedado grabadas. Aquí hay algunas pautas para ayudarte a comenzar:

  • Recuerdo cuando ayudé ...
  • Me acordé de la bondad humana cuando ...
  • Nunca olvidaré cuando ______ fue amable conmigo ...
  • Cuando pienso en personas amables en el mundo, la lista incluye ...
  • Cuando pienso en personas amables en mi vida, les recuerdo ...
  • Una vez que me puse de pie por la bondad fue ...
  • Cuando pienso en cuándo tuve que salir de mi zona de confort para ser amable, recuerdo el momento ...

Al notar tu instinto hacia la bondad y la compasión, puedes comenzar a entenderlo, concientizarlo y revivirlo. Entonces, reconoce la amabilidad cuando la tengas presente. Ten en cuenta que muchos de nosotros somos guerreros sin siquiera saberlo.

  1. Proponte una cosa amable que puedas hacer por ti misma y haz una cosa para trabajar en ello todos los días.

¿Qué puedes hacer cada día para cambiar lentamente el patrón neuronal en tu cerebro hacia la positividad y el autocuidado? Escribe esto en tu diario, manteniéndolo cerca para que puedas leerlo rápidamente. Luego adhiere la intención a la pared de tu habitación, en el espejo del baño, en el refrigerador o en el espacio de la oficina para que puedas leerlo con regularidad, ya que la repetición es importante. Aquí hay ejemplos:

  • “ Quiero más amigos para que me sienta conectada”.
  • “Para ser la persona que quiero ser, me gustaría sentir la confianza y el poder que viene con apoyo y comodidad”
  • “Un paso positivo que daré hoy será hablar con una persona en la cafetería”
  • “Prometo programar un horario para hacer este paso todas las mañanas al comprar mi café.”
  • “Le comunicaré a mi hermano que estoy dando este paso, para que pueda apoyar mis esfuerzos y alentarme en los días en que me estanque”
  • “Sé que cada vez que elijo dar este paso positivo de hablar con una persona nueva, estoy construyendo nuevas vías neuronales en mi cerebro y desarrollando nuevas fortalezas internas”.
  • “Prometo ser amable y cuidarme a mí misma en cada paso del camino”

Cultivar una mente amable requiere práctica y la práctica progresa. Puedes dirigir el cambio interno, y eso es fortalecedor. Saber esto te permite elegir ser amable por encima de ser crítica o que juzgues, fe sobre miedo y entendimiento sobre indiferencia.

  1. Reconoce la bondad en los que amas.

Parece tan simple reconocer lo que apreciamos. Sin embargo, podemos dar fácilmente por hecho tales sucesos. Una parte vital de la estima es escanear estos pequeños y hermosos momentos apreciándolos. Para hacerlo, es importante estar consciente y esforzarse por conectarse, ya sea para estar al día y ser curiosa sobre la vida diaria de alguien o para apoyar futuros sueños. Existe una adaptación sobre la habilidad de "apreciar", que se dedica a la investigación y capacitación en el fomento de relaciones saludables. Úsalo como un ingrediente de esfuerzo optimista para mejorar cualquier relación que te importe.

En tu diario, escribe las cualidades que valoras de tu pareja, amigo, familiar o hijo. Puedes anotar características como curioso, determinado, divertido, leal, ingenioso: las posibilidades son numerosas sino infinitas.

Luego, escribele a esta persona una nota de adoración o aprecio, usando las palabras que elijas. Expresa tu aprecio describiendo por qué, y recuerda incluir razones pequeñas y estrafalarias. Termina la carta con declaraciones de amor.

Es gracioso que la ciencia del amor demuestre lo obvio. Romper el trance significa exponerte a toda la vida: bueno, malo, feo, hermoso. Significa confiar en que tu cuerpo sea un mensajero y que tus dones internos puedan responder con amor y bondad. La bondad es una práctica diaria. Cuando aceptas en su totalidad a la vida y te abres a ella, puedes apreciar las luchas y los triunfos. Al hacerlo, nivelas el camino para una de las formas más amables de la bondad: la gratitud.

  1. Haz un diario desde tu corazón.

Toma una libreta o algunas hojas sueltas, una pluma con la que te sientas cómoda para escribir, y crea una atmósfera cómoda. Comprométete a escribir durante 15 a 20 minutos sin auto editarte ni hacer correcciones. Establece un tiempo para que tengas un inicio y un final claros, y planea una actividad posterior, como dar un paseo o cocinar.

Reflexiona sobre una situación de vida desafiante, pasada o presente, que te gustaría mirar desde un lugar tierno de aceptación o comprensión. Aquí hay hermosas instrucciones de escritura adaptadas de algunos maestros:

Reflexiona con compasión. ¿Cómo se relaciona la experiencia en la que reflexionas, que te gustaría llegar a ser, quién has sido en el pasado o quién eres ahora? ¿Cómo puedes ver esta experiencia desde un lugar de bondad o compasión?

Tu yo futuro. Imagínate a ti misma como una versión más sabia de ti, de 80 o 90 años. Escribe una carta de tu yo inteligente para ti a la edad que tienes ahora. ¿Qué aliento y bondad ofrecen?

Poesía. Mira cómo se desarrolla un poema al responder el mensaje "Yo soy de ...". Reflexiona sobre tu vida con corazón abierto sobre lugares, personas, cultura, comida, religión, creencias, tradiciones, momentos significativos y valores. Enumerarlos uno tras otro. Se descriptiva sobre detalles como colores, olores, sonidos o expresiones coloquiales. Observa cualquier conexión nueva que surja.

Vivimos según las historias que tenemos sobre nuestras vidas. Llevar las historias al conocimiento consciente a través de la escritura y la narración de historias comienza a aflojar la eclosión en algunas de las narraciones más oscuras que pueden acechar sin control o supervisión. Escribir con intención y atención plena sirve para reinterpretar las experiencias de tu vida y puede encender un cambio profundo, conectando tu cabeza y tu corazón de maneras nuevas y expansivas. Puede convertirse del retroceso en Luz.

  1. Crea tu círculo de cuidado.

La naturaleza de dar y recibir bondad crea un ciclo de retroalimentación positiva que puede iniciar en cualquier momento. Pero a veces se necesita un poco de esfuerzo para que ese ciclo de bondad se inicie. Ayuda si obtenes una vista del panorama general.

Haz un mapa de tus conexiones sociales en papel. En el centro de la página escribe tu nombre. Crea círculos o nodos que representen personas o comunidades de apoyo en tu vida y etiquétalos, usa la lista de categorías sugeridas aquí. A continuación, dibuja líneas entre círculos que indiquen cualquier conexión siempre comenzando contigo y cualquier rama entre los nodos. Escribe los nombres de las personas que conoces en los círculos. Algunos círculos pueden estar vacíos, y esas áreas señalan oportunidades para desarrollar conexiones sociales con personas y comunidades de confianza. Intenta indicar al menos una conexión, incluso si no estás segura de la cercanía de esa conexión. Por ejemplo, puedes escribir a tu doctor, pastor, profesor, etc.. Luego, considera a quién ofrecerle una mano o a quién podrías pedirle ayuda cuando lo necesitaras. Agrega todos los detalles como te sea posible a tu red de conexiones.

  • Yo
  • Familia
  • Amigos cercanos
  • Amigos lejanos
  • Vecinos
  • Compañeros de trabajo
  • Ayudantes, curanderos
  • Grupos de apoyo
  • Casa de la adoración
  • Grupos comunitarios
  • Hobby / grupos de interés
  • Personas a las que puedes ayudar / oportunidades de voluntariado

La metáfora de una red de círculos transmite contención, seguridad, intercambio y flujo. Podrás sorprenderte de cuántos nombres aparecerán en tu mente una vez que inicies. Cuando tu círculo esté completo, esfuérzate en ponerte en contacto con algunas de esas personas para ofrecer tu ayuda, se sentirán aliviados de obtenerla o dispuestos a pedir ayuda si creen que puedes dársela. Todos necesitamos ayuda. Esta verdad está en la raíz de la compasión. Cuando profundizas en tu historia de vida, encontrarás que a menudo son las imperfecciones o errores inesperados los que forman parte del bordado más bello de todos. Porque apreciar tu lugar en el diseño general te ayudará a sentirte conectada entre nosotros, sin importar qué.

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