Sana Las Heridas Emocionales

Con el pasar de los años, se reconoce cada vez más la relación entre tu estado físico y tu salud emocional, es decir, muchas veces tu cuerpo expresa lo que la boca calla y más cuando hay situaciones del pasado no resueltas, por lo que empiezas a somatizar todo, y es ahí cuando llega la enfermedad.

En reiteradas ocasiones se ha comentado que en efecto el cuerpo enferma cuando somatiza emociones mal canalizadas, pero ¿puede una enfermedad transformarse en algo positivo?.

La enfermedad es como una alarma que nos trata de poner en alerta para auto preguntarnos: ¿Me estoy cuidando?, ¿Me estoy atendiendo?, ¿Estoy siendo compasiva conmigo misma? Es decir, a medida que tomes consciencia de ti misma podras convertir muchas cosas en aliados, ya que esto ocurre para que comprendas que debes atender algo en ti que esta descuidado.

Las experiencias dolorosas que desarrollas a lo largo de tu vida conforman tus heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y puedes llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia…

No obstante, debes hacerte consciente de tus heridas emocionales y evitar maquillarlas, pues cuanto más tiempo esperes en sanarlas más se agravarán. Además, cuando estas herida, vives de forma constante situaciones que tocan tu dolor y hacen que te pongas múltiples máscaras por el miedo a revivir tu dolor.

Así es que, a continuación, te muestro 5 etapas que necesitas experimentar para sanar tus heridas emocionales:

1. Acepta la herida como parte de ti misma

La herida existe, puedes estar o no de acuerdo con el hecho de que existe, pero el primer paso es aceptar esa posibilidad. "Aceptar una herida significa mirarla, observarla detenidamente y saber que tener situaciones que resolver forma parte de la experiencia del ser humano".

No somos mejores o peores solo porque algo nos haga daño. Haberte construido tu coraza de protección es un acto heroico, un acto de amor propio que tiene mucho mérito pero que ya ha cumplido su función. Es decir, te protegió de los ambientes que te dañaron pero, una vez que la herida está abierta y la puedes ver, es momento de pensar en sanarla.

Aceptar tus heridas resulta muy beneficioso, entre otras cosas, porque te ayudará a no querer cambiarte a ti misma.

2. Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas te lo haces a ti misma y a los demás

La voluntad y la decisión de sobreponerte a tus heridas es el primer paso hacia la paciencia, la compasión y la comprensión contigo misma. Estas cualidades que desarrollarás para ti misma, irás desarrollándolas para con los demás, lo que alimentará tu bienestar.

A veces no te das cuenta de que pones tus expectativas vitales en los demás, esperando que suplan tus carencias y que colmen tus esperanzas. Lo cierto es que tu comportamiento lleva a anular tus relaciones y gran parte de tu vida, generando gran malestar porque los demás no responden como esperas.

3. Date el permiso para enfadarte con aquellos que alimentaron esa herida

Cuanto más te dañen y más profundas sean tus heridas, más normal y humano resultará culpar y sentir enfado hacia quien te perjudicó. Date permiso para enfadarte con ellos y perdónate a ti misma. De lo contrario, desahogarás todo ese rencor contigo misma y con los demás, pues si lo haces es como si estuvieras arañando tus heridas de forma constante.

Sentirte culpable dificulta el perdón, pero liberarte de esa culpa y el rencor es la única forma de sanar tus heridas.

También es necesario perdonar, pues debes aceptar que las personas que hieren es probable que lleven dentro un profundo dolor. Tu misma dañas a los demás con las máscaras que te pones para proteger tus heridas.

4. Ninguna transformación es posible si no aceptas tus heridas emocionales

Estas heridas emocionales te van a enseñar algo, aunque es probable que te cueste aceptarlo porque tu ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar tus problemas.

Lo cierto es que, normalmente, el ego quiere y cree tomar el camino más fácil, pero en realidad nos complica la vida. Son tus pensamientos, reflexiones y actuaciones los que te la simplifican, aunque te parezca demasiado complicado por el esfuerzo que requiere.

Intentas esconder la herida que más te hace sufrir porque temes mirar de frente a tu herida y revivirla. Esto te hace portar máscaras y agravar las consecuencias del problema que tienes, pues, entre otras cosas, dejas de ser tu misma.

5. Date tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida

Lo ideal es deshacerte de estas máscaras cuanto antessin juzgarte ni criticarte, pues esto te permitirá identificar cómo debes tratar tus heridas para sanarlas.

Es posible cambiar de máscara en un mismo día o llevar la misma durante meses o días. Lo ideal es que seas capaz de decirte a ti misma: "De acuerdo,  me he colocado esta máscara y la razón ha sido esta". Entonces sabrás que estás en camino y que en el resto del viaje, tu guía será la inercia que te permita sentirte bien sin ocultarte.

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