Tu Sentir Tiene Valor

Cuántas veces has intentado decir algo y prefieres quedarte callada, a fin de evitar un disgusto, creer que lo que pedirás es demasiado, o simplemente por “no llevar la contraria” a lo que opina la mayoría? Y es que cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos menospreciamos a nosotros mismos. Y hoy te diré algo, merecemos siempre lo mejor.

Quizá de niños nos enseñaron que no era educado o apropiado que habláramos por nosotros mismos, teníamos que pedir permiso, autorización o validar si determinadas respuestas cognitivas o emocionales eran las adecuadas. La verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y necesidades reprimidos generan tal insatisfacción personal que terminarán por arruinar nuestra tranquilidad y nuestras relaciones interpersonales.

Comenzando con nuestra persona, podemos terminar sintiéndonos enojados o frustrados, así mismo, podemos empezar a castigar a alguien más por no averiguar lo que necesitamos, inclusive, podemos llegar a terminar la relación porque no satisface nuestras necesidades. Gran parte de esto, es algo aprendido.

Y yo creo que en más de una ocasión has sabido que estás en el lugar, el momento, con la persona adecuada, es más, con la “corazonada” de que todo es perfecto para hablar de tu pensar y tu sentir, sin embargo, existe una fuerza emocional, la cual, no te permite expresarlo tal cual, generando, un distanciamiento inconsciente con la otra persona.

La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una relación, donde ambas personas pueden y se sienten con la libertad de decir lo que quieren y lo que necesitan. Una intimidad sostenida así lo exige.

En una relación interpersonal, es válido exigir lo que queremos, expresar lo que nos es agradable o no; a eso se le llama fijar un límite. Y un límite, no se pone con la finalidad de tener el control sobre la otra persona, sino para ganar el control de nuestra individualidad, no perder nuestra integridad y con ello ponernos a salvo del apego emocional.

Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es importante. Debemos valorarlas y tomarlas en serio si esperamos que los demás nos tomen enserio. Cuando empecemos a darle valor e importancia a nuestras necesidades, veremos un cambio notable. Empezarán a satisfacerse nuestros deseos y necesidades.

e invito a que, sea el momento que sea en que estés leyendo esta nota, elijas respetar tus deseos propios y los de las demás personas. Hablar contigo y con los demás sobre lo que quieres y esperas, atendiendo de igual forma lo que las otras personas quieren y esperan, esto es, la mejor forma de valorar, valorarte y llegar a acuerdos que solidifiquen cualquier relación.

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